PAÍSES RICOS: VACUNAN CADA SEGUNDO; POBRES NI VACUNAS TIENEN

Se calcula que cuatro de cada cinco personas no estarán vacunadas para finales del año en los países en desarrollo 

Al permitir que un pequeño grupo de compañías farmacéuticas decida quién vive y quién muere, los países ricos están prolongando la emergencia sanitaria mundial y poniendo en peligro innumerables vidas.

Es totalmente injusto que los países ricos, que tienen ya suficientes vacunas para proteger a su ciudadanía, sigan bloqueando la exención de los derechos de propiedad, que podría ayudar a los países más pobres a conseguir las vacunas que necesitan. 

Un año después de que la COVID-19 fuese declarada como pandemia, la Alianza “People´s Vaccine”, a la que pertenece Oxfam Intermón, advierte que la mayoría de los países en desarrollo no ha podido administrar ni una sola dosis de las vacunas contra el coronavirus.

Las naciones en desarrollo enfrentan una situación crítica por la carencia de oxígeno y suministros médicos. 

En contraste, los países ricos están vacunando a sus ciudadanos y ciudadanas al ritmo de una persona por segundo durante el último mes. 

Muchos de estos países ricos, incluidos la UE, Estados Unidos y el Reino Unido, están bloqueando una propuesta de más de 100 países en desarrollo que se debate este miércoles en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y que permitiría anular los monopolios de las empresas farmacéuticas y aumentar la producción de vacunas COVID-19 seguras y eficaces, algo que necesitan con urgencia y desesperación los países más pobres. 

“Pedimos que España, como estado miembro de la Unión Europea, contribuya en este marco a que la vacuna llegue a la población mundial sin cargo y de la manera más rápida posible.

“Para ello existe un solo camino: liberar las patentes, suspenderlas en la OMC, para que se puedan fabricar sin limitación y puedan ser producidas y entregadas sin que se cobre más allá del coste de fabricación”, afirma Jaime Atienza, responsable de la respuesta a la crisis COVID-19 de Oxfam Intermón. 

Si bien los países pobres están recibiendo dosis a través del Mecanismo de Acceso Mundial a las Vacunas contra la COVID-19 de la OMS, también llamado COVAX, se calcula que las cantidades disponibles llegarán sólo para vacunar al tres por ciento de las personas en estos países a mediados de año.

Las previsiones auguran que cuatro de cada cinco personas en estas naciones no estarán vacunadas cuando finalice 2021. 

Casi un millón de personas en todo el mundo ha firmado ya el llamamiento de la Alianza People’s Vaccine, un grupo de organizaciones entre las que está Oxfam Intermón, Frontline AIDS, ONUSIDA o el Yunus Center, para que las naciones ricas dejen de proteger a los grandes monopolios farmacéuticos y sus ganancias por encima de la vida de las personas.

Este 11 de marzo, activistas de la organización llevarán a cabo protestas en las sedes farmacéuticas en distintas ciudades del planeta 

“En todo el mundo”, recuerda Atienza, “ya se han perdido dos millones y medio de vidas debido a esta brutal enfermedad y muchos países luchan sin recursos sanitarios suficientes y sin vacunas.

“Al permitir que un pequeño grupo de compañías farmacéuticas decida quién vive y quién muere, los países ricos están prolongando la emergencia sanitaria mundial y poniendo en peligro innumerables vidas”.

 En la reunión sobre propiedad intelectual de la OMC que se celebra hoy y mañana en Ginebra, más de 100 países en desarrollo, encabezados por Sudáfrica y la India, volverán a presentar una propuesta para una exención de los aspectos de dicha propiedad intelectual relacionados con el comercio.

Con ello se permitiría eliminar las barreras legales y que más países y fabricantes pudieran producir las vacunas, proteger a la población y sumarse a la recuperación económica que se avecina en los países ricos.  

“Este acto solidario para lograr que la vacuna llegue a toda la humanidad”, explica Muhammad Yunus, nobel de la Paz y uno de los líderes de la Alianza People´s Vaccine, “es también algo que interesa al mundo rico.

Es totalmente injusto que los países ricos, que tienen ya suficientes vacunas para proteger a su ciudadanía, sigan bloqueando la exención de los derechos de propiedad, que podría ayudar a los países más pobres a conseguir las vacunas que necesitan”.   

La Alianza “People´s Vaccine” recuerda que para controlar el virus es necesario producir suficientes dosis de vacunas en diferentes lugares, a un precio asequible, para que se distribuyen a nivel mundial, masivamente y de forma gratuita para las personas que las reciban. Hasta ahora, el mundo está fracasando.   

Un año de COVID: impacto desigual 

Un año después de la declaración de la pandemia, la COVID-19 ha puesto al descubierto la brutal desigualdad que sufre el planeta.

Por primera vez en la historia, según una reciente encuesta de Oxfam Intermón entre economistas y expertos, la desigualdad aumentará en todo el planeta al mismo tiempo.

Además de vacuna universal y gratuita, Oxfam Intermón está pidiendo a gobiernos e instituciones la condonación de la deuda externa de los países más pobres, medidas fiscales progresivas y un incremento de la cooperación internacional para obtener recursos que permitan una mayor protección social de las personas más afectadas por la pandemia y sus consecuencias socioeconómicas.  

Oxfam Intermón ha apoyado a más de 14 millones de personas en 68 países, y pretende incrementar sus programas, que incluyen agua, kits de higiene y protección, saneamiento, alimentos o dinero en efectivo.

La organización acaba de lanzar una campaña de recogida de fondos, parte de los cuales se destinarán a dar respuesta a la situación de desigualdad que deja la pandemia en España.  

En nuestro país, la ONG ha apoyado durante este año de pandemia a 30 organizaciones sociales más, llegando directamente a cerca de 34.000 personas con un programa de emergencia para atender las necesidades básicas y urgentes de colectivos especialmente vulnerables como trabajadoras del hogar, mujeres en situación de pobreza o personas migrantes.  

“Seguimos trabajando para que nadie quede atrás. Ahora más que nunca necesitamos otra forma de mirar, para conseguir construir un mundo con menos desigualdad. Hay soluciones y estamos convencidos de que un futuro mejor es posible”, concluye Atienza. 

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